Pedro Urrutia

Socio – Director

En los últimos años el Gobierno ha logrado mantener buenos niveles de crecimiento con inflación controlada, sin embargo, no ha podido lograr cabalmente que ese crecimiento sea sostenible y que se pueda traducir en un mejor nivel de ingresos para la población. El país ha transitado por una reforma fiscal en 1992 y varias reformas tributarias que en algunas ocasiones se les ha llamado erróneamente “reformas fiscales”, pero las necesidades de cubrir déficits fiscales, la prisa y la falta de un acuerdo entre los principales actores económicos han devenido en la realización de parches para cubrir las necesidades del momento, incrementando tasas, ampliando la base imponible y creando mecanismos de cruces de información, haciendo cada vez más complejo el sistema tributario.

El desarrollo sostenible solo se puede lograr eliminando los déficits fiscales con superávits presupuestarios, que permitan mantener niveles de endeudamiento adecuado, por lo que se requiere que luego de concluido el proceso electoral, nos aboquemos a la tarea pendiente en la agenda nacional de la realización de un pacto fiscal que permita lograr una nueva reforma fiscal integral.

Los principales temas a considerar para el pacto fiscal que se han ido aportando en los diferentes foros en los que hemos estado participando contemplan:

·         Sanear las finanzas públicas

·         Transparencia fiscal

·         Simplificar los tributos

Para sanear las finanzas públicas hay que pensar necesariamente en la calidad del gasto público que no solo está relacionada con el qué se gasta, sino también con la eficiencia con que se hace, esto va a implicar un cambio radical en cuanto a la eficiencia con la que se manejan las instituciones públicas y va a contribuir con la reducción del gasto público y consecuentemente reducirán los déficits fiscales facilitando la mejoraría de los niveles de deuda pública.

Para sanear las finanzas públicas deberán tomarse en cuenta las políticas fiscales de desarrollo para sectores económicos y áreas geográficas específicas, por lo que debería evaluarse el esquema de exoneraciones y exenciones existentes, considerando si están acordes con el desarrollo económico y social que deseamos lograr para el sector o el área geográfica específica.

La transparencia fiscal es un camino de doble vía, tanto el sector público como el sector privado deben tomar acciones tendentes a transparentar los procesos presupuestarios y establecer un adecuado esquema de rendición de cuentas en todas las instancias públicas, estableciendo penalidades por incumplimiento en sector público. El sector privado debe poder transparentar y hacer correcciones de patrimonio por aportes patrimoniales no capitalizados, pasivos a favor de accionistas y acciones emitidas a nombre de empresas off shore, revaluación de activos y reconocimiento de activos no registrados en libros, así como la incorporación de inversiones de capitales en el extranjero, además de permitir de manera ágil la reorganización de grupos empresas vinculadas que pudieran funcionar como una solo empresa.

Cuando se promulgó la Ley 11-92 “Código Tributario de la República Dominicana” se logró una verdadera simplificación y reducción de tasas y aranceles, lo cual se tradujo en mayores niveles de recaudación. La simplificación del sistema tributario se hace urgente, ya que las constantes reformas han complicado el sistema, de tal forma que para muchas Pymes contribuyentes es muy costoso el cumplimiento y aún para las empresas más grandes resulta muy tedioso, por lo que debe considerarse que la simplificación del sistema tributario contribuye al cumplimiento.