El presidente de la Asociación de Firmas de Contadores Públicos Autorizados de la Republica Dominicana, Lázaro Arias expuso que en el año 1992 tuvimos una real reforma fiscal mediante la cual se hicieron cambios radicales y se simplificó bastante el cumplimiento para los contribuyentes,  en esa reforma se eliminaron grandes distorsiones sacando del sistema una gran cantidad de impuestos y tasas, fuera porque su administración y recaudo fuera más costosa que la recaudación misma, o porque era necesario sustituirlo por otro tipo de impuesto más simple y de fácil recaudo, y en esa ocasión se introdujo una tasa única para el impuesto sobre renta empresarial y se amplió la base del ITBIS agregando los servicios por eso cambian sus siglas de ITBI a ITBIS, de igual manera se redujeron a un mínimo los incentivos fiscales, pero después de eso, desde el año 2000 hemos tenido 9 “reformas”  creando nuevos impuestos, incremento de tasas y otorgamiento de exenciones y haciendo más complejo el cumplimiento tributario.

Arias planteó que mientras no exista una política fiscal que evite gastar más de lo que se ingresa al Estado, ninguna reforma podrá cubrir los déficits, mucho menos si dichos déficits se cubren con endeudamientos que a su vez generan un costo financiero adicional y la necesidad de generar mayores flujos de efectivo para poder cubrir el servicio de esa deuda que consiste en los pagos de capital e intereses, que según el Banco Central de la República Dominicana se proyecta de la manera siguiente:

Fuente: 2011 BCRD. 2012 – 2016 Estimaciones CREES 

Es preocupante la sostenibilidad de la deuda pública dado que el mismo CREES indica que un porcentaje adecuado a destinar para el servicio de la deuda pública debe rondar el 30% del ingreso, por lo que se hace inminente revertir los efectos que se han proyectado en la actualidad en el presente grafico.

No podemos vivir con gobiernos ricos en países pobres y por eso hoy día estamos hablando de reforma integral, porque no solo estamos hablando de obtener los ingresos que hacen falta para cubrir los gastos y cerrar la brecha del déficit, sino que se hace necesario que eliminemos los gastos superfluos y excesivos y aun hasta reducir algunos que son necesarios pero no prioritarios.
Para que el empresariado y la gente llana asuma una reforma fiscal integral sin consecuencias políticas y sociales tiene que ser necesariamente INTEGRAL, mediante la cual primero el gobierno de muestras claras de los gastos que se van a reducir y que los identifique debidamente, así como identificar impuestos de carácter progresivo que no afecten a los sectores vulnerables de la sociedad.

Lazaro Arias considera que es el momento en que todos los poderes del Estado  acojan una política frugal del gasto público y consideren seriamente eliminar las asignaciones de vehículos suntuosos, y que se implemente una política salarial y de pensiones acorde con la realidad que vive nuestro país, eliminar los incentivos de una manera gradual y respetando los derechos adquiridos de los que se arriesgaron a invertir confiados en la seguridad jurídica de leyes especificas.
Si hacemos esto sin duda alguna revertiríamos los efectos negativos que ocasiona la búsqueda incesante de ingresos a costa de los contribuyentes y  ocasionando desincentivo en la inversión y la creación de riquezas y empleos que al final de cuentas crea un des-aceleramiento de la economía impactando negativamente en el incremento de las recaudaciones y un efecto más nocivo aun que es la pesadumbre de la población y de la gente de que todo estará peor en el futuro inmediato.

Debemos procurar que el costo de cumplimiento tributario sea más accesible para las PYMES eliminando las complejidades que se han venido creando con nuevos reglamentos y normas y reportes que requieren de un experto para evitar que a través de los mismos le generen inconsistencias e impuestos que luego al negocio le resultaría confiscatorio el pago.
Debemos evitar crear incentivos para el incumplimiento y crear mecanismos que faciliten el cumplimiento para las PYMES, reducir la evasión y elusión y crear un círculo virtuoso con una reforma integral que procure ingresos, disminuya gastos y pueda permitir que el sector productivo siga creciendo para que sea el generador de empleos por excelencia en la economía y con ese crecimiento vegetativo de la economía también crezcan las recaudaciones.